Hanna Arendt - La banalidad del Mal - Nadie Tiene El Derecho De Obedecer -

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Bruno Orwell
Al contrario que otros pensadores, Arendt ve, incluso después de la época de los totalitarismos, una esperanza para el mundo gracias a cada ser humano que nace y que puede comenzar de nuevo.

>> Hannah Arendt nunca se vio como una marxista, si bien atribuía a Marx «valor» y «sentido de la justicia». Sin embargo rechazaba la «mentira» del comunismo. Las ideologías no tienen valor si no sirven para crear estados donde se consagre la libertad política y los derechos jurídicos.
«La libertad es mucho más importante que el socialismo o el capitalismo».
Su principal obra filosófica es Vita activa (La condición humana). Aquí Arendt estudia la transformación histórica de conceptos como libertad, igualdad, felicidad, espacio público, privacidad, sociedad y política, y describe con exactitud el cambio de significado en el contexto histórico correspondiente.

Su punto de referencia es la Antigua Grecia, en especial la época del diálogo socrático. Opina que hay que rescatar los espacios perdidos de lo político para intentar enriquecer las capacidades de los individuos libres que piensan y actúan de forma política y que intentan distinguirse unos de otros.

›>>> En 1961, Arendt asiste como reportera de The New Yorker al proceso contra el genocida nazi Adolf Eichmann en Jerusalén. De ahí surgieron artículos y su libro más discutido: Eichmann en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal. La filósofa llega a la conclusión de que en el nazismo se produjo una inversión completa del sistema jurídico: crímenes, asesinatos en masa eran la norma a seguir. Lo más sobrecogedor del Holocausto son sus motivos banales, la obediencia ciega de sus agentes en busca de la eficacia, lo que se podría llamar “matanza en masa administrativa”.
Arendt no pretendía hacer filosofía moral, sino interpretar unos hechos, aunque fue muy criticada por defender la responsabilidad individual frente a la hipócrita culpabilización colectiva. «Donde todos son culpables, no lo es nadie», sentenció. Rechaza la conciencia moral como base de la ética, ya que está convencida de que los valores generados por estas vías son manipulables. Entiende que hay una ética comunitaria que debe ser negociada una y otra vez, y que eso es la política. Al contrario que otros pensadores, Arendt ve, incluso después de la época de los totalitarismos, una esperanza para el mundo gracias a cada ser humano que nace y que puede comenzar de nuevo.                              

[Extraido de] ❖ Filosofía Hoy

Antiplandemia
Antiplandemia 2 años hace
Hoy las formas son algo más sutiles, pero lo que denuncia Hannah Arendt es muy parecido a lo que está ocurriendo actualmente.
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MarIRosa
MarIRosa 2 años hace
Escribí una respuesta muy trabajada y cuidada, y resulta que fui a publicarla dándole a la flechita, se puso a dar vueltas como pensando, y no me publicó nada. Di a refrescar y había desaparecido. ?
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Bruno Orwell
Bruno Orwell 2 años hace

vaya, lo siento MariRosa. La verdad es que el tema da para mucha discusión! A mi también me han pasado algunas cosas raras en LOVEOTV pero ya están mejorando muchas cosas que antes no iban bien.

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